jueves, 3 de septiembre de 2009

Hot potatoe


Dilthey en su libro "Introducción a las ciencias del espíritu" pone de manifiesto una tensión metodológica entre las ciencias naturales y las ciencias sociales (ciencias del espíritu). El autor abogaba por un pluralismo metodológico, y sostenía que las ciencias sociales responden a pautas metodológicas diferentes a las aplicadas en las ciencias naturales. Comte, en cambio, sostenía que las ciencias sociales responden a las mismas pautas metodológicas que las ciencias naturales. Esta última postura aboga por un monismo metodológico, manifestándose como negadora de dicha multiplicidad metodológica.


Podríamos considerar, siguiendo la terminología temprana de Kuhn, que estas posturas responden a diferentes paradigmas científicos. Describen dos modos diferentes de abordar las circunstancias metodológicas, por una parte, el historicismo (Dilthey) considera la convivencia de dos métodos diferentes que se evidencian en la tensión entre la explicación (método de las ciencias naturales) y la comprensión (método de las ciencias del espíritu). Por otro, el positivismo de Comte, que sostiene que sólo existe el modelo explicativo y que determina que la comprensión no puede determinarse como un método científico. Esta última afirmación se pone de manifiesto en la determinación popperiana de separar el contexto de descubrimiento del contexto de justificación, único, este último, capaz de verificación lógica y determinante del falsacionismo.
Sin embargo, sería delicado sostener que ambos paradigmas son inconmensurables. Puesto que la inconmensurabilidad implicaría la imposibilidad de comprensión entre las diferentes visiones del mundo, cuando en realidad existe un suelo epistemológico común, el método de las ciencias naturales que ninguna de las dos posiciones niega.
La tensión entre ambas posturas tuvo repercusiones en diferentes aplicaciones del quehacer científico. Nosotros queremos relevar la impronta de esta discusión en la teoría de la evaluación. Cook y Reichardt estiman que la situación es análoga a la discusión entre los métodos cualitativos y cuantitativos en la investigación evaluativa. En principio, indican que existe una tensión metodológica que ponen de manifiesto con distintas citas y afirmaciones entre aguerridos investigadores, para luego afirmar que ambas posturas se pueden reconciliar fácilmente desde una postura más abarcadora. Ahora bien, la analogía que sostienen estos pensadores no es estricta. Puesto que niega sencillamente la postura positivista y afirma una postura historicista o crítica, sin explicaciones concluyentes. Lo que manifiesta un problema de heurística en la determinación de posiciones, en la determinación de la analogía y en la claridad de la problemática.
Sirvent también atiende al problema con su publicación “Problemática metodológica de la investigación educativa”. El análisis de Sirvent se opera en el plano de las ciencias sociales. Determina, en su exposición, la exhibición de varias dicotomías como ejes de discusión. Entre ellas se observan algunas que efectivamente no responden a la determinación del uso de métodos cuantitativos o cualitativos como el eje deducción – inducción, donde la diferencia radica en la calidad de la inferencia. También allí notamos una toma de posición por un pluralismo que se pone de manifiesto en la determinación misma del conocimiento o de la evaluación del conocimiento (Dicho reduccionismo ya se encuentra determinado en Scriven (1972)). Usualmente se determinan dos maneras de acceder al conocimiento. Se dice que el abordaje es objetivo cuando lo determinante en el orden de conocer es el objeto, en cambio, el conocimiento sería subjetivo cuando lo determinante es el sujeto. La reducción se opera cuando determinamos que todo conocimiento es subjetivo y lo justificamos sosteniendo que la causa de ello es que hay una interpretación de esos hechos. El punto es que esta postura no rompe con la dicotomía, puesto que mi interpretación puede o no ser determinante.
Por lo tanto, en el plano de la investigación educativa, los autores analizados sostienen la viabilidad de una postura crítica. Estimando la utilidad de los métodos cuantitativos y cualitativos, y dejando, salomónicamente, en manos del profesional, la estimación de la utilidad de la aplicación en cada caso particular y en cada contexto.

1 comentario:

  1. Hola Alejandro, me parecen excelentes tus comentarios, sobre todo que hiciste solito la actividad que no quisimos proponer (la comparación de ambos autores) por pensar que tal vez sería muy pesada para el seminario, se que en tu caso por tu profesión de origen la lectura de estos textos es sencilla, pero no se el resto. La conclusión a la que llegás no tiene desperdicio por varias cuestiones; la primera coincido con ella, la segunda porque se olvidan que no es tan posible para un evaluador despejarse de su idiología, parecen tener miedo de emplear el término y ésto tiñe todo proceso de evaluación, se use el método que se use.

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